El Obispado de Lomas de Zamora inició gestiones para intentar sumar al Cottolengo Don Orione al recorrido que realizará el papa León XIV durante su visita a la Argentina, prevista para noviembre.
La propuesta es impulsada por monseñor Jorge Lugones, obispo de Lomas, y apunta a que el Pontífice pueda conocer la institución dedicada a la atención y acompañamiento de personas con discapacidad. Una eventual visita tendría un fuerte impacto para la región, especialmente por la situación económica que atraviesa actualmente el Cottolengo.
La institución, vinculada a la obra de San Luis Orione, lleva décadas desarrollando tareas de asistencia y contención. En los últimos meses enfrentó serias dificultades para sostener su funcionamiento y estuvo cerca de cerrar, aunque continúa adelante gracias al trabajo de sus integrantes y al apoyo de vecinos y donantes.
León XIV llegará a la Argentina el 8 de noviembre, como parte de una gira por Sudamérica que comenzará en Uruguay y continuará posteriormente en Perú. Durante los tres días que permanecerá en el país, tiene previstas actividades en Córdoba, Luján y la Ciudad de Buenos Aires.
En ese marco, desde el Obispado de Lomas buscan que el Cottolengo pueda convertirse en una de las paradas del Pontífice. La cercanía con algunos de los puntos incluidos en su agenda en Buenos Aires aparece como uno de los factores que podrían facilitar la incorporación de la institución al recorrido.
Tras confirmarse la visita papal, distintas provincias habían planteado propuestas para recibir a León XIV. Santiago del Estero, por ejemplo, buscó que el Papa visitara la provincia en relación con la figura de Mama Antula, la primera santa argentina, aunque finalmente esa posibilidad no avanzó.
La iniciativa de Lomas apunta ahora a concretar un encuentro que, además de su dimensión religiosa, podría poner nuevamente en el centro de la escena la labor del Cottolengo y la difícil situación que atraviesa.
Robert Francis Prevost, nombre de nacimiento de León XIV, nació en Chicago y desarrolló gran parte de su trayectoria religiosa en Perú. Allí fue obispo de Chiclayo, una experiencia que marcó especialmente su vínculo con América Latina.

