Centenario fue escenario de una movida diferente el fin de semana. Vecinos y vecinas, junto a representantes de instituciones locales y la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio de Lomas de Zamora, se reunieron para poner a punto una vivienda. El objetivo no era otro que aliviar el presente de una familia que atraviesa días muy difíciles. La consigna era clara: trabajar en equipo para que el hogar esté en condiciones cuando llegue el momento más esperado.
Detrás de esa tarea hay una historia de lucha. Una vecina recibió hace poco un trasplante de médula ósea y ahora se recupera en un centro de salud. Los médicos ya le adelantaron que, en cuanto su estado lo permita, podrá volver a su casa. Pero para que esa vuelta sea segura y digna, necesitaba una habitación acondicionada. La complejidad del postoperatorio exige un espacio limpio, ordenado y libre de riesgos, algo que la familia no podía resolver sola.
Así fue como la comunidad se organizó sin vueltas. Durante toda una jornada, los voluntarios repartieron tareas: algunos levantaron paredes, otros pintaron, varios limpiaron a fondo y no faltó quien acercó materiales o donó su tiempo para ordenar cada rincón. La habitación que será clave en la recuperación de la vecina cambió por completo.
La experiencia dejó más que una casa mejorada. Dejó la sensación de que, cuando una familia se queda sin aire, el barrio puede ser ese respiro.

